Hay Festival Segovia – Anselm Kiefer: ‘The truth is always gray’

imageNot long ago Germany’s great conceptual artist Anselm Kiefer collided with the Golden Age of Castilian culture for a new series of works, which he named after a line from a sonnet by baroque poet Francisco de Quevedo. ‘I hold all Indias in my hand,’ is the line, taken from an achingly romantic sonnet, in which Quevedo describes holding a ring that bears the portrait of his beloved.

But Kiefer, a habitual forager of imagery and inspiration from great poets of the past, stole the line for some large, weathered and paint-spattered photographs which depict the artist’s tiny head just visible above surface of a choppy sea, as he appears ready to be enveloped by waves at any second.

Like Quevedo, Kiefer’s imagery – rather literally here – attempts to express man’s contact with the vastness of the universe and his place within it. But it is perhaps with some irony that Kiefer quotes Quevedo, transforming the poet’s eloquent image of universal truth tamed in the palm of his hand, into the sea’s engulfing chaos. In one gesture Kiefer sums up the gap between the outlooks of a devout Seventeenth Century theologian and his own, inherited from a homeland which brutally condemned spirituality and mysticism.

Kiefer was among the first painters to break the period of artistic silence in his country following the end of the Second World War, and to confront the horrors of the holocaust. His celebrated early works (beginning in the 1960s) united Third Reich imagery with that of Germany’s richly romantic and mythological heritage. They were rough, painstakingly labored paintings. In recent years his themes have grown more universal but his palette remains the same: muted, dull and heavily mixed colours are sometimes combined with materials like lead and ash.

The subject of the work on loan to Segovia’s Museo Esteban Vicente for the Hay Festival is the sediment at the bottom of a river. It’s called ‘At the Bottom of the Moldau’, a line taken from a song by Bertolt Brecht about the stones which drift freely across the potentially explosive boundaries of different countries and cultures. It was made in 2007-8 and shows how the themes of his recent work have become more universal – though his palette remain the same.As Kiefer has been known to say: “The truth is always gray”.

Am Grunde der Moldau/ Drei Kaiser is on show at Museo Esteban Vicente in Segovia until 25 September

Hace no mucho tiempo, el gran artista conceptual alemán Anselm Kiefer ha colisionado con la Edad de Oro de la cultura española para una nueva serie de obras, a las que ha dado nombre por un verso de un soneto del poeta barroco Francisco de Quevedo: “Traigo todas las Indias en mi mano”, tomado de un doloroso soneto de amor en el que Quevedo describe cómo sujeta una sortija que contiene un retrato de su amada.

Pero Kiefer, un recolector habitual de imaginería e inspiración de grandes poetas del pasado, robó el verso para unas imágenes grandes, erosionadas y salpicadas de pintura que representan la cabeza minúscula del artista, apenas visible sobre la superficie del mar picado, que parece que está a punto de ser devorado por las olas en cualquier momento.

Como Quevedo, la representación de Kiefer (bastante literal en este caso) trata de expresar el contacto del hombre con la inmensidad del universo y su lugar en él. Pero quizá Kiefer cita a Quevedo con cierta ironía, transformando la elocuente imagen del poeta de la verdad universal en la palma de la mano en el envolvente caos del océano. En un gesto, Kiefer resume la distancia entre la perspectiva de un devoto teólogo del siglo XVII y la suya, heredada de una patria que condenó brutalmente la espiritualidad y el misticismo.

Kiefer fue uno de los primeros pintores que rompió el periodo de silencio artístico en su país tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y se enfrentó a los horrores del holocausto. A principios de los sesenta, las primeras obras con las que ganó reconocimiento aúnan la iconografía del Tercer Reich con la de la rica herencia romántica y mitológica de Alemania. Eran pinturas ásperas, laboriosamente minuciosas. En los últimos años sus temas han sido más universales, pero su paleta sigue siendo la misma: colores apagados, mates y muy mezclados que a veces se combinan con materiales como el plomo y la ceniza.

El tema de la obra cedida en préstamo al Museo Esteban Vicente de Segovia para el Hay Festival es el sedimento del fondo de un río. Se llama Am Grunde der Moldau (En el fondo del Moldava), un verso de una canción de Bertolt Bretch sobre las piedras que van a la deriva a través de las potencialmente peligrosas fronteras de diferentes países y culturas. Fue realizada entre los años 2007 y 2008 y muestra cómo los temas de su obra reciente se han hecho más universales, aunque su paleta siga siendo la misma. Como Kiefer ha dicho: “La verdad es siempre gris”.

–Translation by Eagle

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